Aconcagua 360° (6960 msnm)


Ya son historia los vivacs de Pampa de Leñas y Casa de Piedra. La dura subida por la cuesta del relincho. Las Pizzas de Lea Maureira para recibir el año nuevo. Las 33 mal cantadas de Marcela y la furia de Perico porque le aplicaron estricto el reglamento. Atrás quedaron nuestros compañeros evacuados en helicóptero, la falta de comida en Campo 1. Los porteos a campo 1 y campo 2. El primero intento a cumbre devenido en ensayo general. Ya estamos bien alto donde la montaña no da ventajas......

Sabía que andaría por ahí y encontrarlo fue una alegría inmensa. Mi amigo Tendi Sherpa, ese que me honra llamándome "hermano" también lo hizo no dándome ninguna clase de indicaciones o sermones de esos de "maestro ciruela". Lo sentí una muestra enorme de respeto. Estábamos a 6800 metros. Solo me dijo que desde donde nos encontrábamos, en medio de la canaleta, faltaban 2 horas hasta la cumbre y se despidió con un "take care" (“cuídense”) mientras seguía bajando con su cliente. Nos juramos compartir unos mates amargos en Plaza de Mulas en un par de días. No había que sacar cuentas muy complejas con esa información que acababa de escuchar. Eran las 16 hs. y la tormenta se ponía más cruel. Si algo faltaba para decidir era la opinión de Roquita y de Laura unos 30 metros más arriba ocultos en una nube. Me decían por radio que ellos también se estaban congelando. Podíamos lamentarnos, podíamos quejarnos, podíamos patalear por estar tan cerca pero mucho mejor que todo eso era bajar rápidos y atentos. Salir urgente de la tormenta y de esas alturas superiores a los seis mil metros.

Se acabó, hicimos todo lo que nuestras fuerzas nos permitieron y no bastó. La mañana siguiente nos hablamos de frente, lloramos, nos sinceramos a fondo, nos contamos nuestros miedos, nuestras broncas y nuestras ideas. Me costaba decir dos palabras seguidas sin darle paso a las lágrimas. Pero como avergonzarme si a mi lado lloraban de bronca y emoción un recio comando anfibio de la armada y un viejo orgulloso como el granito, con mil batallas en el espinazo. Como no largar lo mío si nadie fingía ni medio sentimiento. Cada uno dijo, lloró y festejó lo suyo. Y lo del equipo.

Por delante quedaba una subida importante al Campamento Cólera y ya luego descender hasta "Nido de Cóndores" dejando a un lado Berlín para luego llegar al Campo Base de la ruta normal, Plaza de Mulas.

El campamento Cólera queda atrás, en el horizonte quedan muchos kilómetros aún para salir de la montaña, volver por fin al confort, la comida rica, la ducha caliente, los placeres citadinos. Ya fue suficiente para nuestros cuerpos y nuestras mentes. Algunas carpas permanecen vacías a modo de ofrenda al Aconcagua. Orgulloso nos rechazó una y otra vez a los de Neuquén (o "los del llano" como nos bautizaron "los ranger" en esos días de poca saturación de oxigeno, principios de edema pulmonar y evacuaciones en helicóptero).





4 a.m. Noche oscura. Seis mil metros sobre el nivel del mar. Las entrañas de una carpa se iluminan....de Dos....Tres carpas! Hay vida dentro. No estaban vacías. En las tripas mismas del Aconcagua hay tres carpas donde aun hay vida. Doce almas que apenas controlan la ansiedad y que aun creen que tienen más para dar. Por todos. A tope! Cargando los motivos más egoístas e individuales que habitan en cada uno pero a la vez, nadie se animaría a negar que van también con ellos los sentimientos más altruistas por 28 que formamos la expedición. Queda aún un grupo que hoy si, ya dará lo último que le queda.

Si no fuera por algunos añitos de diferencia en nuestra contra podríamos acusar de plagio a Homero. Nobleza obliga... a Homero se le ocurrió primero pero nosotros nos sentíamos saliendo de la panza del caballo de Troya, aprovechando que el Aconcagua descuidaba sus murallas por unos instantes como si se hubiera olvidado de nosotros. De las tripas de tres carpas salimos 12 marchando con humildad arrogante, tal vez el más ridículo de los oxímoron, pero eso sí, la más eficaz de la recetas para las grandes montañas. Con humildad arrogante! La humildad de reconocernos tan pequeños como para únicamente hacernos cargo del paso siguiente y nada más, sólo luchar para resolver de que manera progresar los próximos 20 cms. y luego veremos. Pero a la vez con la arrogancia de sentir que podemos pararnos firme ante ese gigante de piedra y hielo y que vamos a poder con toda esta altura, con todo ese aire tan "delgado", con el viento que te voltea y el frio que cristaliza los huesos y te hace doler mucho el pecho, con la moral tan alta como para sentir que todo eso no va poder con nuestras ganas de lograr lo que nos hemos propuesto hace muchos meses ya.

El 14 de Enero no había nadie más agotado físicamente que nosotros en toda la montaña. Tampoco creo que hubiera nadie con ganas de tirar tres veces para la cumbre. De olvidar 2 intentos frustrados y salir comprometidos con un tercer intento. Eso nos daba una ventaja, estábamos aclimatados de una manera inmejorable. 9 am tomábamos café en el Refugio Independencia para enfrentar el frío. 11 am en la base de la canaleta buscábamos las maneras más ridículas de volver a sentir los dedos de los pies y alrededor de las 13 hs. nos abrazábamos los 11 que llegamos en la cumbre sabiendo que ahora si habíamos dado todo. Solo restaba ver algunas caras de asombro y desconfianza al bajar cuando contábamos que hoy mismo pensábamos descender hasta Plaza de Mulas. Faltaban “apenas” unas 9 o 10 horas de caminata con mochilas pesadísimas para alcanzar el confort, la pizza y la cerveza del campamento base.

                                                                                                                                           Pampa